De otro

Tal vez tenemos niños
para que se pongan
de cuclillas
ante las cenizas.

O susurren
palabras calladas.
Un amor.

Estaría bien que
se oigan ladridos
a lo lejos mientras
me desmenuzan
sobre hierba
nunca hollada.

En un terreno
no heredado,
ni comprado,
ni adquirido.

Propiedad de otro.

Escaparás de la ciudad incendiada

esa donde colgaste tus dientes de leche
donde le bajaste la falda al primer amor
aquella que te vio acuchillarte en firme

la casa que duele
justo debajo de los hombros

abandonarás tu origen sin
mirar atrás. Quiero pensar
que para encontrar

otro lugar
otro cualquiera

lejos de esa tierra
donde jamás
descendió
el delirio.

M

Tiene agallas.
Y ternura.
Hay mineral cuando
habla, y pura brasa
cuando calla.

Su primera norma es
suspirar a tiempo.

*

Qué masacre

cuando te da por
acercarte.

Cuando silencias
el móvil

y vuelves
al presente.

Me pones
la mano

encima y

algo brillante

salta en la
profundidad

del estómago.

Todos los Astros, 2017

Aquí está por fin mi nuevo poemario.
81 poemas oscuros y luminosos, tal y como somos.

El enlace para conseguir un ejemplar de tapa blanda
(o una descarga electrónica) está AQUÍ.

Espero que os guste.


*

Abandona
el autobús
con prisa.

Salta sobre
la acera
mirando a
los transeúntes
directamente
a los ojos.

Ha decidido
no dejarse
atrapar.

Su camiseta
de Nirvana
dice
exactamente
lo mismo.

Y su smartphone,
y sus piercing.

Pero él
tampoco
escapará.

Hay una
sombra
flotando
sobre
su cabeza.

El tiempo
lo atraviesa
como un cirio.

Casi

Es como estar encerrados
en un armario esperando
que me tires del pelo.

El cuervo se reirá
mientras me hincho
como la hierba.

Y tú buscarás
cómo salir.

Sin duda.

Soy la mujer más obstinada que conozco

Estaba cerca.

Mucho más cerca que la esquina.
Casi muerto bajo lo que no fue.

Abro el cajón.

Debería haber un cargador.
O algo espontáneo.

Un pez.

En el fondo descansa
una carta que no he abierto.

Primavera en la ciudad

Hay un pajarito aplastado en el asfalto.
Un círculo de masa y dieciocho plumas.
El viento todavía simula movimiento.

Vivió a la intemperie, como todos.

*

Tu boca en mi boca
me recuerda a un bloque

de tofu.

Formas un rectángulo
donde debería haber aire.

La tuerta

Ese pájaro de papel
que picotea mi pupila
y me hace tuerta
no se arruga
aunque lo
intente.
Silba
tan suave
que sólo yo
oigo su canto.

"Estás loca,
pío, pío"

El mensajero

Una sombra vomita
y dice que esta noche
lloverán meteoros
del tamaño de
tu ingle.

Rezo para verte arder
sobre mi porche.

¿Por qué te mantengo cerca?

La galleta dentro del vaso
se vuelve blanda.

Trabajo para el asco,
mezclando amor con
leche rancia.

Tú sigues
sin poder
tragarme.

Amiga de la infancia

Garbanzos volcados en el cazo
sin ningún cuidado, hundiéndose
en un remolino breve.

Esa fue mi impronta
en su vida.

Pero te diré un secreto:
ahora voy en serio.

Ni las cordilleras
pueden ignorarme.

Fósforo

La cerilla que prendiste
cerca del calentador
aquella noche que quisiste
mantenernos despiertos.

También la llama que osciló
en el hueco de tu mano.

Me lo cosí todo dentro,
especialmente

aquel leve gesto de aplastar
su cabeza para ver si tenía meollo.

*

Alguien innombrable
huyó ante el peligro.

Ahora

lavo de cuclillas
unas bragas tensas.

Mientras

el velamen se hincha
con el viento de
los días bárbaros.

*

La hierba comienza
a curvarse bajo el alero.

Tanteo en busca de
un hueco en la fachada.

Debería haber una llave.

Una de cal,
me prometieron.

Pero hay un agujero
lleno de arena.

*

Recuérdame

soy la única que viene de tu médula,
la que flotaba dentro del hueso,
tan dentro, en lo más duro.

No lo olvides

eres quien descubrió que respiro,
el que tiró de mi cuello
para sacarme aquí fuera.

Ni las estrellas me reconocen.

Nací dentro de tu sangre:
ahí es donde debo volver.

Asúmelo
y llévame de vuelta.


Para mí

es un milagro
cuando un fragmento
de la estructura
se desprende
y enseña secretos.

No es sencillo
fingir soltura,

o convercerte de
que valgo la pena.

Por eso es un regalo
que se abran las
cuñas de porcelana,
como pastillas lisas
dentro del ojo.

Y me hablen de lo que
debería haber aprendido.

Otras cosas

Subo la escalera
y me cruzo con
la vecina, esa a
quien la luz
persigue.
Un piso, dos.
Tengo la llave
de esa puerta.
Al otro lado
hay paredes
y una nevera.
O abedules,
o excrementos,
o alondras.
Otras cosas.
Abro y no
hay viento,
las sombras
son húmedas.
Por fin
una casa.
Este no es
mi sitio,
pero he
llegado.